viernes, 29 de noviembre de 2013

Happy birthday, Mr. Strayhorn




Billy Strayhorn hacia 1947. 
William P. Gottlieb. Library Of  Congress
El 29 de noviembre de 1915 nacía en Dayton (Ohio) William Thomas Strayhorn; Billy Strayhorn para la Historia. Por eso hoy queremos celebrar su cumpleaños y homenajear a uno de los más grandes músicos que vio nacer el siglo XX. Seamos claros en que esta definición no es fortuita ni está basada en inclinaciones subjetivas (pese a que éstas existan) ni en deseos desmesurados de celebración.

Billy Strayhorn fue un genio único que no sólo contaba con una capacidad sobresaliente como compositor y arreglista, sino también con una sensibilidad, una humanidad y una emoción tal en lo que creaba y adaptaba, que aún hoy es capaz de afectar a quien lo escucha de esa manera que sólo los genios pueden lograr: llevándonos a esos escenarios personales en los que es posible encontrar lo bello, enfrentar lo triste y transcender lo humano.

Su legado –como sucede con su "otro yo" musical, Duke Ellington– es ingente. Fue un creador prolífico y un trabajador incansable. Dedicó casi tres décadas de su vida a trabajar con Duke Ellington, creando con esta colaboración una de las parejas más celebradas y fructíferas que en términos musicales se han conocido.

La cantante Lena Horne, que consideraba a Strayhorn 
el hombre de su vida. Gottlieb. Library Of Congress

En lo personal, Strayhorn tuvo que lidiar con el cuándo y el dónde que le tocó en suerte, pues ser de raza negra y homosexual confeso en los Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX no era moco de pavo, amigos lectores. 

Y en este escenario, durante aquel intervalo de tiempo, compuso cientos de temas, algunos de ellos tan conocidos como "Take the A train", "Lush life" o "Johnny come lately". 

Hoy queremos destacar los arreglos que hizo en las increíbles suites que creó Ellington, tanto en la revisión de obras clásicas como El cascanueces de Tchaikovsky o Peer Gyngt de Edward Grieg, como en la creación de la propias suites de Ellington –sobre las que nos gustaría hablar más adelante–.

¿Es o no es un día para celebrar? A Duke Ellington no necesitamos preguntárselo. No. Ya lo dejó claro en su libro La música es mi amante:
"Billy Strayhorn era mi brazo derecho, mi brazo izquierdo, los ojos en mi nuca; sus ondas cerebrales estaban en mi cabeza y las mías estaban en la suya".




lunes, 25 de noviembre de 2013

El jazz amable



Spike Wilner Trio.

24 de noviembre de 2013. 21:00 horas.

Boguijazz.

Casi lleno.



Fotografía de Jaime Massieu



Así fue la velada que vivimos la noche de ayer en Boguijazz; amable, generosa y envolvente.

Fue amable porque cruzar la puerta de Bogui implica una promesa y porque la visita que recibió el club acudió con deseos de dar y supo implicarse.

Spike Wilner Trio llegaba con la expectación que supone el bagaje de su líder y pianista, Michael Spike Wilner: regentar uno de los clubes de jazz más emblemáticos de la escena jazzística neoyorquina (Smalls) y haber creado su propio sello discográfico (SmallsLIVE), enfocado en la grabación en alta calidad de ciertos conciertos en Smalls.

Durante la noche no cupo duda sobre su preferencia por el ragtime y los standards, más que bien recibidos por el ánimo común del club. Pero su formación en trío no fue la más ortodoxa; lo arroparon Yotam Silberstein a la guitarra y Paul Gill con el contrabajo. Este último tampoco siguió cánones, pues hizo un uso extenso del arco, bien ensamblado en el total de la música que ofrecieron.



Fotografía de Jaime Massieu
Dijo Spike Wilner que en el jazz contemporáneo parece no haber sitio para el romance; no definiremos aquí ni ahora por qué podría crearse esa opinión o si es así de facto, pero desde Missingduke nos parece una reflexión interesante sobre la que nos gustaría profundizar en un futuro. Anoche, claro está, sí hubo romance. Y estuvo muy presente entre los temas que presentó el trío, y cuya declaración de intenciones comenzó con Soon, de Gershwing. A continuación se paseó por Lullaby of the leaves para, más tarde, recurrir a una composición propia (Hopscotch) que fue, poco a poco, hilvanando un ambiente musical que ya quedó definido de una forma muy coherente y receptiva cuando llegó 'Round About Midnight, que se interpretó de forma envolvente.


Spike Wilner Trio fue generoso, no conoció la prisa, saboreó el momento y supo cómo hacer vivir esto mismo a quienes allí estuvimos.





"Mostly I am encouraged by the fact that the mission of "world peace through music", our SmallsLIVE credo, seems plausible.  Jazz Music is an international language that any sensitive and intelligent person can relate to and understand.  Music is the great unifier and it is within our grasp to make it happen!"
Spike Wilner







lunes, 11 de noviembre de 2013

En paz



Brad Mehldau solo piano.

Domingo 10 de noviembre de 2013. 21:00. 

Auditorio Nacional de Música. Sala sinfónica.

Tres cuartas partes del aforo.



Photo credit: Michael Wilson
Dejémoslo claro desde un principio, lo que se presenció ayer en el Auditorio Nacional de Música de Madrid no fue, per se, un concierto de jazz. Sí estuvo presente, pero no en mayor medida que el blues o el impresionismo; puras herramientas de la absoluta protagonista: la improvisación.

Pero la improvisación en Brad Mehldau tiene una personalidad muy característica; es, si me permiten la expresión, una improvisación metódica, en un sentido personal, de construcción, de búsqueda preciosista pero con un peso disciplinar y, sobre todo, mental de gran protagonismo. 

Busca y revisa, conversando, descifrando clásicos, que en la mente ecléctica de Brad Mehldau son muchos y diversos; desde Bill Evans a Radiohead, o The Beatles en el bis que regaló tras más de dos horas de concierto.

Respondía Chema García a un comentario de su blog en el que se tachaba a Mehldau de ser "un pelín frío", que "más que frío, yo diría concentrado, o reconcentrado, como el tomate". Y es que es así. Cuando Brad Mehldau deja momentáneamente sus otros proyectos (ahora mismo Mehliana, con el baterista Mark Guiliana –uno de los niños bonitos de Missingduke–, y su fundamental y cimentada formación en trío) y opta, como anoche, por el piano solo, se presencia claramente una lucha personal pero de naturaleza emocionante. Un adónde. Un cómo. 

Y así, se va creando un maraña de orden que responde tanto a la inspiración como a la estructura formal, única para ese momento y lugar, en el que sucede la sorpresa, la melancolía, la armonía y la profundidad.



viernes, 8 de noviembre de 2013

Como decíamos ayer...


Mucho ha llovido desde nuestra última entrada. Bogui ha vuelto cual ave fénix, Rollins regresó y arrasó colosalmente, y el Festival de jazz de Madrid, al que dedicamos hace mucho tiempo aquella entrada sobre la odisea que suponía ser su público, ha dejado de existir totalmente este año tras una agonía evidente el año anterior.

Afortunadamente aún nos quedan los clubes y el Johnny, convertido ahora en fundación para intentar garantizar su supervivencia. Y Cifu, claro está. Nuestro amado y sagrado Cifu.

Pese a lo bueno; pese a lo malo; hoy queremos celebrar desde este pequeño lugar. Deseamos hacerlo con Hank Mobley y su versión de "There is a lull in my life", de su disco A slice of the top.