lunes, 27 de enero de 2014

Una reflexión sobre uno de los ganadores de los GRAMMY




Quiero que nos situemos en un campo neutral. Y aunque parezca que uso un tono muy solemne, vamos a trascender la naturaleza de la promoción musical; demos por hecho y aceptemos la omnipresencia de la mercadotecnia y reconozcamos en su justa medida la utilidad y la futilidad que suponen los mediáticos premios GRAMMY.

Bien, ya estamos en posición de hablar con cierta libertad de mente sobre el tema, sin prejuicios y con el deseo de hacer una crítica constructiva.

Una vez aclarado el tono con el que quiero expresarme, vamos al cotarro.

El trabajo del que deseo hablar es Money Jungle. Provocative in Blue, de Terri Lyne Carrington. El disco desea celebrar el 50º aniversario del Money Jungle de Ellington, Mingus y Roach.


Para ello ha convocado a músicos excepcionales, como Christian McBride, Gerald Clayton (para recrear el trío original), Antonio Hart o Robin Eubanks.

Cuenta Lyne Carrington que compró el cedé en una tienda que lo tenía de oferta y que cuando lo puso en el coche le pareció que tenía algo misterioso. Y así empezó todo.

Pese a haber escuchado con atención el disco de la baterista, debo decir que no entiendo bien este trabajo. Ella desea hacer una revisión de un disco que tiene 50 años, pero creo sinceramente que el disco original es el aire que respiramos ahora mismo. La concepción, la composición, la sensación, la ideología del dísco, ¡su título!, son la reflexión de los días que vivimos, del dónde y el cómo.

¿Es realmente necesaria una revisión? ¿Qué nos haría pensar que el oyente no asimilaría bien el Money Jungle original?

Escuché con atención la revisión moderna de Terri Lyne Carrington y lo primero que me llamó la atención fue la manera de presentar el primer tema (Money Jungle). Tras una fantástica introducción de McBride recreando y revisitando a Charles Mingus, el tema avanzaba con el trío al completo hasta que, en cierto punto, se comienzan a escuchar voces junto con la música: frases de discursos de Luther King, Bill Clinton u Obama. Supongo que esto pretende hacer el disco más contemporáneo. ¿Lo logra introducir voces de carga política (¿como en el opening de la serie Homeland?)? ¿Puede resultar esto más cercano que la grabación original? ¿Puede esto trascender en el tiempo? 

Sería interesante poner ambos discos dentro de 20 años en una especie de "cata a ciegas" y recoger las opiniones que se tengan entonces.

Eso sería en el futuro; en el presente, lo que nos ocupa es que este disco, Money Jungle. Provocative in Blue, ha ganado el premio GRAMMY al mejor disco instrumental de jazz. El resto de los nominados son Guided Tour, de The New Gary Burton Quartet; Life Forum, de Gerald Cayton; Pushing The World Away, de Kenny Garrett, y Out Here, de Christian McBride. Y pese a estos increíbles trabajos, se considera que esta versión de Lyne Carrinton es el mejor trabajo del año.

Intento identificar esa gran valía en el disco, pero no la encuentro.

Y lo más extraño de todo es que el otro día me preguntaron quién creía que iba a ganar, y respondí "Money Jungle. Provocative in Blue, de Terry Lyne Carrington."


domingo, 19 de enero de 2014

Tres buenos discos de 2013



Lo sé. Sé que ésa no es la expresión al uso. Lo suyo es enunciar "los mejores discos de 2013" o quizá "lo mejor del año". Pero yo no estoy en posición de poder escribir algo así, sencillamente porque no es posible escuchar todos los discos que se han publicado. Socrática que es una.

Al margen de no poseer los medios necesarios para tener la suerte de escuchar muchos trabajos, estoy convencida de que habrá tantos discos que me son ajenos alrededor de todo el planeta, que no sería honesto por mi parte decir otra cosa. De modo que, de entre los discos publicados en 2013 que he escuchado, quiero proponeros tres elecciones. 

Voy a comenzar con la opción que más polémica podría crear por aquello de los desencuentros de la crítica, la pertenencia al star system y demás zarandajas.


Se trata de The Jazz Age, de Bryan Ferry, editado por BMG. 

El disco es el resultado de la adaptación de 13 temas de Ferry al estilo de los felices años 20 y 30; y el verdadero artífice de este trabajo es el arreglista Colin Good, que ha conseguido crear un mundo divertido, elegante y cargado de una nostalgia auténtica. Su capacidad para transformar los temas de Ferry en algo que podría ser confundido con un estándar de ragtime o dixieland es sobresaliente. 
Cuando el humor y el talento se unen, siempre dan buen fruto.

Dudo que a alguien pueda sorprenderle saber que éste ha sido el disco con peores ventas de la carrera de Bryan Ferry; o al menos lo fue hasta que Baz Luhrmann incluyó uno de los temas en su versión de El Gran Gatsby. Y a partir de ahí, Prosperidad, claro está.

De hecho, la banda de jazz tiene una agenda muy activa de la que forma parte en propio Ferry, pese a que, al tratarse de música instrumental, él no tome parte en la actuaciones. Parece ser que se queda entre bambalinas, al más puro estilo Goldkette, pero sin puro.




Mi siguiente propuesta es Out Here, de Christian McBride (Mack Avenue Records).

El disco es una lección de lecciones. En Out Here se muestra Jazz. Sin artificios aparentes. Sin necesidad de fusión para comunicar. Es un ejemplo de que el jazz puede evolucionar y mantenerse fiel a un mismo tiempo; tener carácter, ser flemático por momentos e inalcanzable en un instante.

Un trabajo tan bien ensamblado está apoyado en los tres pilares que conforman el trío: su líder, el contrabajista Christian McBride; Ulysses Owen Jr. en la batería, y Christian Sands al piano. Trío clásico de jazz que da una lección de modernidad bien entendida, de elegancia, de buen gusto y de respeto por lo heredado.



Precisamente es el Respeto, así, con mayúscula, la espina dorsal del tercer trabajo que propongo. Se trata de The Art of Respect, de Guillermo McGill (Youkali); un trabajo para una y muchas vidas. 
No podría explicar lo que sucede en este disco mejor que el propio Guillermo McGill:

“Este es el álbum que siempre soñé grabar. Desde que tenía 14-15 años, cuando escuchaba mis primeros discos y comenzaba mi formación como músico de Jazz, lo que deseaba era, algún día, poder tocar junto a estos señores que ahora salen en los créditos de mi quinto disco.
Por fortuna, ya hubo anteriormente ocasión de tocar junto a ellos por separado: con Dave Liebman me une una amistad desde hace unos 25 años, 5 grabaciones y bastantes conciertos; con George Mraz he grabado tres CDs, y con John Abercrombie tuve la oportunidad de tocar en Irlanda hace unos 20 años… El resultado se puede escuchar: compromiso absoluto con las composiciones, comunicación constante (y de la más excelente calidad), solos incontestables y un sonido general inmejorable. Es decir, respeto entre las personas, hacia la propia música y, por tanto, hacia sí mismos. Esto es lo que ocurre cuando compartimos música con verdaderos Grandes Maestros.”

He de decir que, efectivamente, un "compromiso absoluto" es lo se percibe cuando se escucha este trabajo. Hay honestidad en todo él. 
Resulta una suerte de viaje por rostros, lugares, sensaciones e ideas. Se desarrolla con sentido, con coherencia, y en ocasiones se convierte en un tramo vital envolvente, como un canto de sirena irresistible y emocionante.

El marco del respeto que canta el acertado título del disco es omnipresente y francamente dignificante para quien escucha.



En un año que en un principio podría resultar agridulce en la escena discográfica, debo rectificar ante la fortuna de haber podido pasear entre los tres mundos que ofrecen estos discos.





miércoles, 8 de enero de 2014

Noticia: Jazz at Lincoln Center recibe una donación de 20 millones de dólares

Robert J. Appel


Robert J. Appel. Ése es el nombre del filántropo estadounidense que ha donado 20 millones de dólares a favor del jazz. 
Jazz at Lincoln Center será quien haga buen uso de esa cantidad. 
Hete aquí la noticia:

Robert J. Appel Pledges Unprecedented $20 Million Gift to Jazz at Lincoln Center

For Immediate Release: January 6, 2014
Robert J. Appel Pledges Unprecedented $20 Million Gift
to Jazz at Lincoln Center
New York, NY (January 6, 2014) - Jazz at Lincoln Center announced an unprecedented gift of $20 million from Robert J. Appel, the organizations Chairman of the Board of Directors.
Mr. Appels gift is the largest single private philanthropic contribution to date in support of jazz, and will benefit the thousands of performance, education and broadcast events Jazz at Lincoln Center produces each year. The gift also advances the organizations global objectives in audience development, engagement and jazz advocacy.
“Bob Appel’s gift to the organization is transformative," said Wynton Marsalis, Jazz at Lincoln Center's Managing and Artistic Director.  "His expressed commitment to jazz and Jazz at Lincoln Center establishes a new standard of philanthropy for this great American art. The magnitude of this affirmation from our Chairman invigorates our entire institution, and encourages us to an even deeper and more profound engagement with our Mission."
Mr. Appel was appointed Jazz at Lincoln Center’s Chairman of the Board of Directors in 2012. He became a member of the Board of Directors in 2008 and has actively served on various committees. He has been a private investor since 2003 and was formerly a partner of Neuberger Berman, an investment and securities brokerage firm. Mr. Appel has been recognized for his philanthropic work with his alma mater, Cornell University, The Weill Cornell Medical College and many other organizations. As Jazz at Lincoln Center’s Chairman, Mr. Appel works closely with the Board and Marsalis, on fundraising to maintain and further develop a myriad of national and international curatorial, educational and archival initiatives.


Una española lee esto con la misma sensación que produce la lectura de un relato de ficción con final feliz. Es difícil asimilar que se trate de una historia que no pueda encontrar en la balda de la estantería junto al "Cascanueces y el rey de los ratones".