miércoles, 13 de julio de 2016

Reseña: «Holding The Stage: Road Shows, Vol. 4», de Sonny Rollins


El Coloso. El Hombre.








La música de Sonny Rollins es un regalo. Él es un regalo. Su persona debería estar protegida por la UNESCO.



Este cuarto volumen de la serie Road Shows contiene una serie de características que lo diferencian de las anteriores entregas. Rollins es tan consciente de ello que nos avisa desde antes de escuchar el disco: el título contiene una advertencia y una confesión (Holding The Stage [algo así como «aferrándose al escenario»]) y la portada rompe el diseño de la serie con la elección de una imagen de Rollins.


También la selección de los temas (directos a lo largo de más de tres décadas) confronta los conocidos estándares perfeccionistas del coloso: ojo, esto no tiene la más mínima relación con la calidad de las actuaciones sino con circunstancias en el sonido de las últimas dos piezas del álbum que Rollins jamás habría permitido. De hecho fueron vetadas por él mismo de la publicación a la que deberían haber pertenecido: Without A Song: The 9/11 Concert, el histórico directo en el Berklee Performance Center de Boston cuatro días después del 11S, fecha sobre la que volveremos más adelante, pues nos ofrece posibles claves para entender hechos musicales y personales que este cuarto volumen de la serie Road Shows revela.

El disco comienza con el imbatible tándem Rollins-Ellington y el inventivo ejercicio del saxofonista mimando y refrescando el estándar ducal In A Sentimental Mood. Quienes asistieron a aquel concierto en Londres (2007) atestiguaron la magia que crea Rollins durante sus solos, cuando su improvisación es más pura: 5 minutos de ejercicio caleidoscópico, de descripción, creación, emoción y coherencia.









El optimismo de Professor Paul, homenaje a Paul Jeffrey, nos servirá de desprevenido puente hacia el último directo de Rollins del que existe constancia editada, gracias a este Volumen 4 de Road Shows. El tema corresponde a un concierto en Praga en 2012, meses antes de que una fibrosis pulmonar hiciera al Coloso dejar los escenarios.







Esta pieza cuenta mucho sobre Rollins: el músico y el hombre. Su título: Mixed Emotions.
Se trata de uno de los temas más breves de su catálogo, por debajo de los dos minutos; prácticamente inverosímil en un directo de Rollins. El guitarrista Saul Rubin apoya un solo de Rollins que se desvanece entre lo real y la duda, entre el hombre y el coloso, entre la mitología y la carne.







Mixed Emotions pertenece además a ese grueso de temas que es difícil encontrar en la actualidad en discos de otros artistas: material musical más bien relacionado con el Tin Pan Alley; composiciones antiguas que en muchas ocasiones fueron flor de un día pero que existen en la memoria de Rollins, quien las trae de vuelta a la vida para regocijo de su auditorio. Someday I’ll Find You es uno de sus ejemplos más constantes. En este disco sucederá también con la elección de Mixed Emotions y Sweet Leilani.

Precisamente esa mezcla de emociones que nos hará sentir todo lo que contiene ese minuto y 50 segundos desembocará, cual anecdótico riachuelo, en el todo que es Sonny Rollins, llevándonos al océano de energía que ofrece el tema más potente del disco: Keep Hold Of Yourself, con un swing y una potencia a prueba de kevlar.






Retoma Rollins los homenajes con Disco Monk, su flirteo con el pop en recuerdo de Thelonious Monk, y H. S., el rítmico y bluesy tema que responde a las iniciales de Horace Silver, con un solo «puro Rollins», inventivo, infinito y único.





Entre Monk y Silver, el Rollins baladista —dulce, real, cálido, honesto— interpreta el estándar de Johnny Green You’re Mine You sin despegarse del saxo un solo segundo.






Pero es en este punto donde hemos de hacer un viaje a hechos que acontecieron hace casi 15 años en Manhattan, a pocas manzanas de la entonces vivienda de Sonny Rollins y su esposa, Lucille.

Este artículo de Nate Chinen para JazzTimes contiene —entre otras muchísimas palabras de valor— el relato de cómo, tras el choque del segundo avión contra las Torres Gemelas, Rollins tragó toda aquella «nieve» tóxica que se produjo. Tuvieron que esperar un día más para poder ser evacuados de su apartamento, de modo que intentó concentrarse en hacer lo que Rollins hace todo el tiempo: tocar, tocar y tocar. Pero no pudo. Su estado físico estaba tan afectado por la inhalación que vio clara la imposibilidad de tocar aquel día.

Lo hizo cuatro días más tarde, en el evento del que hemos hablado con anterioridad y que fue registrado en el imprescindible álbum Without a Song: The 9/11 Concert. Sin embargo, no se publicó el concierto completo por la inconformidad de Rollins con problemas con los micrófonos. Sí ha decidido hacerlo ahora, con el medley de los tres últimos temas de este cuarto volumen de la serie Road Shows, y que comprende Sweet Leilani, Solo y, por supuesto, el fin de fiesta habitual marca de la casa: el calipso Don’t Stop The Carnival.







La dolencia pulmonar de Rollins puede producirse por diversas causas, muy habitualmente idiopáticas, de modo que médicamente se baraja la posibilidad de que aquella nube tóxica pueda ser la razón de la fibrosis que afecta los pulmones más queridos del planeta.

Si hace apenas dos años confesaba Rollins que practicaba sin parar todos los días pese a haber dejado (en su voluntad temporalmente) los escenarios, ahora sabemos que incluso tocar la flauta es una actividad a la que no puede enfrentarse.

Su confianza en la ciencia y su colosal voluntad son elementos que no debemos subestimar. Quienes hemos tenido la suerte de escuchar al Coloso sabemos que sería un error.

Por eso, al otro lado del puente, entre la mitología y la mortalidad, estaremos esperando a Sonny Rollins en cualquiera de las formas en que quiera mostrarse, mientras este Holding The Stage queda apretado contra nuestro pecho, conteniendo toda su esperanza y desesperanza, agradecidos por un legado que deseamos que continúe.


© Mirian Arbalejo




Road Shows, vol. 4 – Holding the Stage
Doxy/Okeh. 2016




In a Sentimental Mood: Sonny Rollins – tenor saxophone, Bobby Broom – guitar, Bob Cranshaw – bass, Jerome Jennings – drums, Kimati Dinizulu – percussion

Professor Paul (Rollins: Sonny Rollins – tenor saxophone, Peter Bernstein – guitar, Bob Cranshaw – bass, Kobie Watkins – drums, Sammy Figueroa – percussion

Mixed Emotions: Sonny Rollins – tenor saxphone, Saul Rubin – guitar

Keep Hold of Yourself (Rollins): Sonny Rollins – tenor saxophone, Clifton Anderson – trombone, Stephen Scott – piano, Bob Cranshaw – bass, Harold Summey Jr. – drums, Victor See Yuan – percussion

Disco Monk (Rollins): Sonny Rollins – tenor saxophone, Mark Soskin – piano, Jerome Harris – bass, Al Foster – drums

You’re Mine You: Sonny Rollins – tenor saxophone, Clifton Anderson – trombone, Stephen Scott – piano, Bob Cranshaw – bass, Perry Wilson – drums, Kimati Dinizulu- percussion

H.S. (Rollins): Sonny Rollins – tenor saxophone, Bobby Broom – guitar, Bob Cranshaw – bass, Victor Lewis – drums, Kimati Dinizulu – percussion

Medley:
Sweet Leilani
Solo (Rollins only)
Don’t Stop the Carnival (Rollins): Sonny Rollins – tenor saxophone, Clifton Anderson – trombone, Stephen Scott – piano, Bob Cranshaw – bass, Perry Wilson – drums, Kimati Dinizulu- percussion





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