jueves, 19 de octubre de 2017

Jazz, mujeres, hecho artístico, divulgación y ejercicio intelectual







El Festival Internacional de Jazz de Madrid (JAZZMADRID17) ofrece un programa artístico magnífico. Aprovechadlo hasta rebañar. No lo dudéis. Podréis disfrutar de esta propuesta entre el 2 y el 30 de noviembre.



Cuando existe un hecho artístico sólido —y, creedme, el jazz lo es— este conlleva un poder gravitacional que afecta no solo a otras artes, sino también al análisis, la divulgación y diversas actividades de índole teórica e intelectual.



Por esa razón es lógico que en un evento en torno a la música encontremos exposiciones fotográficas, proyecciones del séptimo arte y conferencias. Lo que no contiene una explicación clara es que en estas actividades que traspasan la cuarta pared de un escenario no encontremos mujeres, o, para ser más exactos, sigamos sin encontrarlas. Esta vez en Madrid pero, desgraciadamente, es algo bastante habitual en la geografía nacional.



En este punto es justo remitirnos a la edición anterior de JAZZMADRID porque importa recordar lo que sucedió entonces. Dentro del ciclo de conferencias organizadas por el festival presencié por vez primera cómo dos mujeres formaban parte de esa mesa. Eran Isabel Zaro y Mónica Cifuentes, compartiendo con el público el trabajo de la asociación Cifujazz. La sensación de normalidad que aquello provocaba me hizo sentir que las cosas se estaban haciendo bien, que avanzábamos hacia el sentido común, que la divulgación y el ejercicio crítico con voz femenina por fin se abría paso.






En esa misma edición (2016) la exposición fotográfica del festival, ubicada en el Instituto Francés, tuvo como protagonista a una fotógrafa, nuestra Esther Cidoncha —yo misma forme parte de la presentación de la exposición (escribí además varias crónicas y dos artículos de opinión)—. En ese momento había tres exposiciones más de la obra de Esther.



De modo que encontrar el programa de conferencias de este año no solo produce perplejidad sino cierto desaliento también. No veremos una sola mujer fuera del escenario.



Ninguna mujer y un punto endogámico



Creo que debemos hacer un ejercicio de reflexión y de autocrítica, y tomar un momento para pensar en las mujeres que escriben sobre jazz en prensa, las que hablan en la radio, las que dan conferencias, o, ya en un escenario aún más ficcional, las que reciben remuneración por su actividad; en definitiva las que llevan a cabo papeles divulgadores o intelectuales. ¿Cuántos nombres han venido a nuestra mente? Honestamente, ¿ha venido alguno? ¿Nos habíamos parado a pensar sobre ello alguna vez?



Si este hecho te resulta incómodo y quieres obviarlo desde las profundidades de tus entrañas o de tu subconsciente, ninguna invitación a meditar sobre esta realidad hará que eso cambie.



Diferente asunto es que nos resulte desapacible o lacerante… porque lo es (personalmente, me resulta tedioso que sea necesario escribir sobre la curvatura del círculo). Lo que ya no debe parecernos es sorprendente. Al contrario, os invito desde esta bitácora a reclamar —al menos en la intimidad de vuestra propia percepción— la normalidad de ese encaje de fichas que os describía anteriormente; cuando al sentarnos en un auditorio recibimos un mensaje que valoramos desde una palestra que no distingue entre sexos, donde el sentido común se ha conquistado.



© Mirian Arbalejo